Hace unos años, para crear un vídeo con una persona hablando a cámara necesitábamos una localización, iluminación, cámara, micrófono, alguien delante del objetivo y unas cuantas tomas hasta conseguir el resultado que buscábamos.
Ahora podemos empezar simplemente con una imagen.
La inteligencia artificial aplicada al vídeo está avanzando a una velocidad increíble y, como agencia creativa, no podíamos quedarnos mirando. Desde hace varios meses en Neobunker estamos experimentando con la creación de imágenes, personajes y avatares con inteligencia artificial, y también los estamos incorporando a nuestro contenido en redes sociales, creando un clon artificial de Cristina para ahorrar tiempo en la creación de vídeos.
Si nos seguís en Instagram, seguramente ya habréis visto a alguno de ellos (aunque no te hayas dado ni cuenta).

Para crear estos vídeos estamos utilizando principalmente Kling AI, una herramienta que permite generar vídeo mediante inteligencia artificial partiendo de texto, imágenes y referencias visuales. Pero detrás de un vídeo de apenas unos segundos hay bastante más trabajo del que parece.
Os contamos cómo lo hacemos.

Cómo crear avatares, clones y vídeos con inteligencia artificial
Lo primero que tenemos que tener claro es algo importante: la IA no hace todo el trabajo por nosotros.
Podemos pedirle que genere una imagen o un vídeo, sí. Pero conseguir que el resultado tenga sentido, mantenga una estética concreta y transmita exactamente lo que queremos requiere dirección creativa, pruebas y, sobre todo, mucha paciencia.
Nuestro proceso comienza antes incluso de entrar en Kling.
1. Pensamos la idea
Antes de generar cualquier vídeo, necesitamos saber qué queremos contar.
¿Queremos que el avatar presente un servicio? ¿Que explique algo? ¿Crear un vídeo divertido para redes sociales? ¿Mostrar una situación imposible de grabar de forma convencional?
La tecnología es solamente una herramienta. La idea sigue siendo lo más importante.
Por eso definimos primero el concepto, el mensaje, el tono del vídeo y, cuando es necesario, escribimos un pequeño guion.
En nuestro caso, lo que queremos es que aparezca Cristina presentando un nuevo proyecto de página web que acabamos de lanzar. Antes, entre peluquería, maquillaje y escoger el outfit tardaba varias horas. Ahora, se prepara en cuestión de segundos.
2. Creamos el personaje
Aquí empieza la parte divertida.
Podemos partir de una fotografía, crear un personaje completamente nuevo mediante inteligencia artificial o trabajar con una imagen que ya tengamos como referencia.
Pero generar una persona con buena apariencia no es suficiente.
Tenemos que pensar cómo viste, dónde está, qué iluminación tiene la escena, qué expresión queremos que tenga, el encuadre, la posición de cámara e incluso qué personalidad debería transmitir.
Cuanto más claro tenemos todo esto, más fácil es acercarnos al resultado que buscamos.
Y decimos “acercarnos” porque hay una palabra imprescindible cuando hablamos de IA: probar.
Probamos. Cambiamos instrucciones. Volvemos a generar. Corregimos detalles. Y repetimos hasta conseguir una imagen que realmente nos convenza.

3. Damos vida a una imagen con Kling AI
Una vez tenemos la imagen adecuada llega el momento de convertirla en vídeo.
Con Kling podemos utilizar una imagen como punto de partida (en el caso de Cristina, le hemos pedido a ChatGPT que, partiendo de una foto suya original, le arregle el pelo, la maquille un poquito y le ponga un outfit acorde a los colores corporativos del proyecto de página web que vamos a presentar) y describir mediante un prompt qué queremos que suceda: cómo debe moverse, qué expresión debe tener, cómo queremos que se comporte la cámara o qué acción queremos que realice.
Aquí el prompt es fundamental.
No es lo mismo pedir simplemente “una mujer hablando” que describir el tipo de movimiento, la expresión facial, el ritmo, la posición de cámara o el ambiente que queremos conseguir.
Cuanto mejor dirigimos la escena, más posibilidades tenemos de obtener un buen resultado.

4. Añadimos voz, movimiento y expresión
Un avatar empieza a resultar especialmente interesante cuando deja de parecer una fotografía animada y comienza a transmitir cierta naturalidad.
Actualmente las herramientas de vídeo con IA permiten trabajar con voz, sincronización labial, movimientos faciales y diferentes indicaciones sobre la interpretación del personaje.
Con Kling, además, puedes grabarte un vídeo donde hables y te muevas con el fin de que el video final adquiera tus movimientos y voz original.
Podemos hacer que mire a cámara, sonría, hable, reaccione o acompañe el discurso con determinados gestos.
¿Sale perfecto a la primera?
No.
Y precisamente ahí está una de las partes más importantes del proceso. Algunas generaciones funcionan muy bien y otras producen movimientos extraños, expresiones demasiado artificiales o pequeños detalles que hacen que descartemos completamente el vídeo.
Generar es rápido. Seleccionar y dirigir bien el resultado es otra historia.

5. Seleccionamos, editamos y montamos el vídeo final
Cuando conseguimos las secuencias que buscamos, todavía queda trabajo.
Seleccionamos las mejores generaciones, ajustamos los planos, montamos las diferentes escenas y añadimos textos, música, efectos o elementos gráficos cuando el proyecto lo necesita.
En este caso, alternamos otras plataformas de inteligencia artificial como son Canva o CapCut.
La inteligencia artificial pasa así a formar parte de un proceso creativo más amplio. Y esta es, precisamente, la forma en la que más nos gusta utilizarla.
¿Qué ventajas tiene crear vídeos con IA?
La primera ventaja es bastante evidente: podemos crear cosas que antes habrían requerido muchos más recursos y tiempo.
Podemos generar personajes, localizaciones y situaciones sin necesidad de organizar una producción audiovisual completa. Esto abre un enorme abanico de posibilidades, especialmente para redes sociales, campañas publicitarias y contenido digital.
También podemos experimentar muchísimo más.
Una misma idea puede probarse con diferentes personajes, escenarios, estilos visuales o enfoques antes de decidir cuál funciona mejor. La barrera entre imaginar algo y verlo representado visualmente es cada vez más pequeña.
Otra de sus grandes ventajas es la posibilidad de crear un avatar digital reconocible y mantenerlo en diferentes contenidos. Para una marca puede convertirse en un recurso creativo interesante: un personaje que aparece periódicamente, explica servicios, presenta novedades o protagoniza pequeñas historias.
Además, la IA permite plantear escenas difíciles, costosas o directamente imposibles de producir de forma tradicional.
Pero para nosotros hay una ventaja todavía más importante: nos permite experimentar.
Y experimentar forma parte de nuestro trabajo.
La IA no sustituye la creatividad: amplía las posibilidades
Existe la tentación de pensar que utilizar inteligencia artificial consiste en escribir una frase, pulsar un botón y esperar a que aparezca algo espectacular.
Ojalá.
En realidad, cuanto más utilizamos estas herramientas, más claro tenemos que obtener un buen resultado depende muchísimo de las decisiones que tomamos antes, durante y después de generar.
Hay que tener una idea.
Hay que saber qué estética buscamos.
Hay que aprender a dar las instrucciones adecuadas.
Hay que detectar cuándo algo no funciona.
Y, sobre todo, hay que tener criterio para decidir qué merece la pena utilizar y qué debería acabar directamente en la papelera.
La IA puede generar cientos de imágenes. Pero sigue haciendo falta alguien que decida cuál es la buena.
Por eso no vemos estas herramientas como sustitutas del diseño, la fotografía, el vídeo o la creatividad. Las entendemos como una nueva herramienta dentro de las tareas que desempeñamos en nuestra agencia de publicidad.
Igual que en su momento incorporamos nuevas aplicaciones de diseño, edición, animación o prototipado, ahora estamos aprendiendo a incorporar la inteligencia artificial a nuestro día a día.
Y esto no ha hecho más que empezar.
Los modelos de generación de vídeo evolucionan continuamente y cada vez ofrecen más control sobre personajes, movimientos, voces, escenarios y cámaras. Lo que hace relativamente poco parecía un experimento empieza a convertirse en una herramienta creativa perfectamente aprovechable.
¿Significa que todos los vídeos se harán con inteligencia artificial?
Probablemente no.
Habrá proyectos en los que seguirá teniendo mucho más sentido una cámara, una persona real y una buena producción audiovisual. Y habrá otros en los que la IA nos permitirá hacer cosas que, sencillamente, antes no habríamos podido plantearnos.
Para nosotros la clave está precisamente ahí: no utilizar IA porque esté de moda, sino utilizarla cuando aporta algo a la idea.
En Neobunker seguiremos probando, equivocándonos, aprendiendo y buscando nuevas formas de incorporar estas herramientas a nuestros proyectos.
Y seguramente también seguiremos creando personajes un poco peculiares.
Si queréis ver el resultado de nuestros experimentos con clones, avatares y vídeos creados con inteligencia artificial, podéis seguirnos en Instagram.
Quién sabe quién será el próximo en aparecer por allí. 😉